Las pérdidas de hidratos de carbono, sodio y electrolitos son las principales responsables de la fatiga durante el ejercicio físico intenso. Se ha advertido que mantener una estrategia nutricional determinada resulta clave para minimizar el cansancio del deportista producido por el ejercicio físico intenso. Además, han recordado que el estrés oxidativo inducido por el ejercicio es directamente proporcional a la intensidad del mismo. Así, aseguran que movilizar los antioxidantes desde el organismo contribuye a combatir esta situación.
Para un óptimo rendimiento se aconseja una presencia de hidratos de carbono en líquidos de entre un 4 y un 10 por ciento. Ya que el deportista libera la mayor parte de la energía de su esfuerzo en forma de calor, y su organismo recurre a la sudoración para evitar que la temperatura corporal aumente y tenga consecuencias negativas. De esta forma, se enfría el cuerpo, pero se provoca una importante pérdida de líquidos.
Por otro lado, se puede afirmar que aunque los deportistas han de hidratarse bebiendo distintos tipos de líquidos, deben prestar especial atención a aquellos que aporten la cantidad necesaria de Sodio, el electrolito que más se pierde durante la sudoración y es fundamental para mantener el equilibrio de los fluidos celulares.
En competiciones de larga duración, la consecuencia de una hidratación realizada exclusivamente con agua puede producir hiponatremia o descenso de Sodio en sangre, descrita cuando los deportistas ingieren un exceso de líquido sin el aporte suficiente de este electrolito.
Fuente: Drop Shot




