Si no hiciéramos ejercicio físico, la ingesta diaria de agua recomendada es de 6 a 8 vasos, lo que viene a equivaler a aproximadamente 2 litros de agua al día. A esta cantidad diaria hay que añadirle las pérdidas producidas por el ejercicio, ya sea un partido o entrenamiento en padel. Cuando comenzamos a deshidratarnos la temperatura corporal aumenta y esto hace que se pierdan numerosos minerales esenciales, especialmente potasio y sodio, los cuales están íntimamente relacionados entre sí y tienen la función de mantener el equilibrio homeostático del organismo, es decir, mantienen el equilibrio hídrico y electrolítico de las células.
De tal manera que una pérdida de alguno de ellos puede ocasionar arritmias, calambres y, por supuesto, la deshidratación. Simplemente la pérdida de un 1% de nuestro peso en agua puede provocar la hospitalización de una persona. Y la pérdida de un 10% la muerte. Pero además un músculo que se deshidrata un 3% puede perder hasta un 10% de la fuerza contráctil y un 8% de la rapidez.

Síntomas de deshidratación:
• Mareos
• Dolor de cabeza
• Piel enrojecida
• Debilidad y fatiga
• Sequedad en la boca
• Pérdida de apetito
Síntomas de deshidratación avanzada:
• Visión borrosa
• Pérdida de audición
• Piel seca
• Pulso acelerado y perdida de aliento
• Dificultad para mantener el equilibrio
Para evitar la deshidratación debemos de tomar además de los 6 u 8 vasos de aguas, medio litro de agua más por cada hora de entrenamiento o partido. Para establecer buenas costumbres hay que tomar dos vasos de agua antes de cada comida, lo cual además hará un efecto saciedad y ayudará a no sobrepasar la cantidad de comida que ingerís. Y siempre llevar una botella de agua al hacer ejercicio, y comenzar a beber antes de que empiece la sed, aunque no tengas ganas.
Artículo cortesía de Drop Shot .




